viernes, 11 de noviembre de 2011

8.La sorpresa

Al día siguiente decidimos ir río abajo para ver lo que había. Salimos pronto, porque el Sol solo aparecía un poquito por el horizonte.
Nos preparamos con todo para pasar el día en aquel sitio al que decidimos ir. La elección se tomó por Paulin, Lena y yo, Derek. Ya teníamos todo preparado cuando caímos en la cuenta de lo más importante: La botella de sangre de ciervo, muy rica y nutritiva, decidimos llevarla en la mano para poder beber si hacía falta.
Emprendimos el viaje cuando el Sol ya había salido por el horizonte, pero de repente vino una nube y lo tapó, cosa que nos ayudaría a hacer el viaje sin pasar calor ni que nos diera el Sol. Estuvimos toda la mañana andando, mientras íbamos contándonos cosas. Le contamos a Paulin como nos habíamos conocido, en el colegio.
Al cabo de las horas siguiendo el río llegamos a un desierto, no sabíamos que estaba allí, nos impresionó mucho. Decidimos sentarnos a la sombra de una palmera y preparar la comida, filete de ciervo y una manzana roja cada uno y luego un vasito de sangre de ciervo. Comimos y bebimos con mucha ansia porque veníamos hambrientos del largo paseo. Luego nos tumbamos a echarnos una siesta.
Yo no me conseguía relajar así que me fui a dar una vuelta. Para mi asombro me encontré muchos animales pero me encontré un animal muy raro, tenía el tamaño de tortuga pero con la piel de un perro, lo llamé Gascu. Me bebí su sangre porque tenía mucha sed, para mi sorpresa la sangre sabía genial. Como había muchos cogí unos cuantos y me los llevé para que los probarán. Pero no se los iba a dar hasta que llegásemos a la cabaña casi.
Y así fue, cuando llegue ya se habían levantado, así que cogimos las cosas y nos fuimos. Me preguntaron que si había visto algo y yo les dijo que unos cuantos animales. Cuando divisé la cabaña saque a los Gascus y les dí uno a cada una, les dije que se bebieran su sangre. Les gustó mucho y me dijeron que dónde los había encontrado, les dije en el desierto. Me felicitaron y me dieron la enhorabuena. Yo me ilusioné. Los que sobraron me los quedé para mí.


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jueves, 10 de noviembre de 2011

7.La cacería

Yo me fui detrás de Paulin para ver que hacía, pero en realidad la seguía para que nos conociésemos mejor. Al rato me dí cuenta de que iba a cazar, así que aceleré para cogerla. Y ella me dijo:
-Hola, ¿quién eres?
Debe de ser que no me vio en la cabaña o no se percató
-Soy Derek, el amigo de Lena y de Sarah.
-Aaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhh?! Ya caigo. Y, ¿qué haces aquí?
-Como te he visto venir sola a cazar digo la acompaño y la ayudo a cazar, como yo también soy un vampiro.
-Vale, ¿ qué podemos cazar?
-A mí me da igual, elige tú.
Lo que decidió cazar fue dos ciervos y un lobo. Tuvimos un problema que luego nos costó llevarlo porque los cazamos muy grandes. Con eso esperaríamos comer tres días.
Al llegar a la cabaña todos nos recibieron con cara de alegría y de alivio al observar que yo no me había ido que solo me había ido a cazar con Paulin, porque yo me había ido sin que se enterasen.
Hice aparecer un poco de leña y, luego cada uno intentamos encenderlo con dos piedras pero no lo conseguimos, así que hice aparecer un mechero con el que ya lo conseguimos encender. Sarah no ceno carne, sino que ceno un huevo con lechuga.La cena duró hasta la medianoche, luego nos tumbamos en la hierba de alrededor de la cabaña a contemplar las estrellas, en este momento Lena le dio un beso a Lena, pero nos dimos cuenta. Estuvimos hablando de las estrellas y de lo que haríamos cuando llegará el nuevo amanecer.


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miércoles, 9 de noviembre de 2011

6.Pauline

Me aburría en aquella cabaña. No tenía nada que hacer ni con nadie con quién hablar. Con la persona que más hablaba era con Sarah, puesto que era ella la que me había salvado de aquella asquerosa prisión.
Los recuerdos de aquellos días estaban borrosos,como si fueran imaginaciones. Por un momento pensé que todo aquello había sido un sueño, pero no, ahora sabía que todo,desgraciadamentre,era real.
Me acuerdo de aquella oscuridad tan angustiosa que me dejaba sin respiración, aquel suelo húmedo que me congelaba hasta el tuétano de los huesos y aquella comida de un sabor tan asqueroso que se la daba a las ratas. Luego me acuerdo de despertarme como nueva, tan revitalizada como si estubiera otra vez en mi casa y como si nada hubiera ocurrido.Me acuerdo de soñar con sangre y cuellos humanos, y de vivir con aquel dolor que me iba destrozando por dentro.¡Necesitaba sangre de licántropo,urgentemente!Y después nada oscuridad absoluta.
Me desperté más tarde en un claro del bosque y sin dolor aparente. A mi lado se hallaba una chica, delgada y morena de ojos castaños.
-Hola -me dijo amablemente-Me llamo Sarah.Ya ha acabado todo. Tranquila, estás a salvo.
Seguí mirando a mi alrededor y vi a otro chico que me sonreía.Intente fijarme en sus facciones para acordarme de él pero no pude porque de repente me llegó el herdor a lobo,un herdor que conocía muy bien.
Me giré y vi a un chico moreno, musculoso y alto.Su pelo era de un color dorado que relucía bajo el sol. Sus facciones eran delicadas y preciosas. Sus ojos dorados se posaron en mí y en seguida noté que se me ponían los pelos de punta. Me hubiera gustado usar mis nuevos poderes de vampira y desgarrar el cuello a aquel asqueroso hombre lobo que conocía demasiado bien. Por su culpa me habían encerrado en aquella cárcel y me habían hecho sufrir aquellos tormentos.
-Creo que ya os conocéis-dijo tranquilamente Sarah- Bueno, mejor así nos ahorramos la presentaciones. Este chico que está a mi lado es mi compañero. Ya os conoceréis mejor,ahora andando-dijo en con voz de mando.
Después de echar una mirada a Alex, aquel despreciable hombre lobo, me puse en pie y nos pusimos a andar.
Gracias a la caminata conocí mejor a Sarah, a su compañero no le pude conocer, porque se iba volando, literalmente.Tenían los dos  poderes de transformarse o algo así.
No le dirigí ni una mirada a Alex, salvo cuando pregunté cómo me había convertido en vampiro ,entonces me contaron que Alex me había dado de beber su sangre. Me quedé mirándole anonadada, no me podía creer que él hubiera despediciado su sangre por mi. Me odiaba igual que yo a él. Alex era un hombre lobo del Clan de las Estrellas,era el líder de su clan, un clan muy importante, de los primeros linajes de toda la historia. Yo le conocí porque me habían enviado de misión secreta a descubrir que quería la Orden de la Escuela de Vampiros. Él también estaba en esa misión teníamos que, juntos,infiltrarnos en la escuela como vampiros. Para él iba a ser más difícil, ya que era un licántropo. Para mí, una humana cualquiera, hija de un linaje especial de vampiros ,era muy fácil. Pero él me abandonó en mitad de un pasillo cuando nos perseguían porque nos habían pillado. Por su culpa soy ahora una maldita chupasangre mi ser. Y por eso mi venganza( matarle ) está más viva que nunca, y no me va a ablandar que él me haya dado sangre para que no muera. Dicho así suena muy tierno y de una persona generosa pero yo sé como es y no puede salir nada bueno de él.

Despues de andar mucho nos encontramos con William y con Lena , que están los dos muy enamorados aunque es un poco raro, porque él es un hombre lobo y ella es una vampira, pero bueno se quieren.
 No sé que hacer me aburro tanto.... Me voy a dar una vuelta al bosque para aclararme las ideas y así, de paso, cazo un poco par tener la cena esta noche. Después de prepararme para ir a cazar ,se lo dijo a Lena y a William, que son los únicos que están en casa, y me voy al bosque.

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5.Sarah

Lena y William se empezaron a dar besos .
Yo decidí irme a dar una vuelta porque no quería ver eso. Para no aburrirme cree una pantera pequeña, era muy obediente. Empezamos a andar y de vez en cuando la acariciaba y ella parecía gustarle.
A eso del cuarto de hora, la pantera pequeña empezó gemir, yo no sabía lo que pasaba así que el corazón me empezó a latir más rápido, no sabía lo que pasaba. De repente, oí una voz femenina en mi cabeza. Dije:
-¿Quién eres?
-Soy Sarah.-respondió.
-Pero, ¿Dónde estas?

De repente apareció una pantera que me llegaba hasta la altura del pecho. Mi pantera gemía más así que la descompuse. En ese momento la pantera se transformó en una chica de mi edad, que tenía el pelo castaño y unos ojos oscuros penetrantes.Yo me quedé alucinado. Ella empezó a explicarme:
-Hola me llamo Sarah y soy  un Ser...
-¿Qué es eso?- dije yo.
-Es una persona con dos almas- siguió explicando- la predominante es la humana pero tiene otra minoritaria que se puede transformar en cualquier animal de tierra, porque soy de la tierra, el del agua a animales de agua y así con todas las demás esencias. Pero la transformación de animales más pequeños que un humano se hacen más grandes a estatura humana, entonces enrarece a las personas o a los otros animales, como a ti. Jijiji.
-Encantado de conocerte, yo soy Derek, soy un vampiro y no me gusta matar licántropos porque un amigo mío es uno de ellos, se llama Mike.Mi poder es afín a la ciencia porque creo y destruyo materia cuando me da la gana, es muy cómodo cuando quieres algo y no lo tienes. Tú tranquila que a ti no te voy a destruir porque a partir de ahora tu eres mi amiga.
-Gracias.-dijo ella.
-¿Quieres venirte conmigo a la cabaña ?
-Sí.
-Pues venga, ¿a qué esperamos? Llegaremos para comer.

El camino de vuelta al refugio no hubo nada relevante, lo único que hicimos fue ir enseñandonos los poderes el uno al otro.


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4.¿Muerta o muerto?

Me dolía la cabeza, sentía que me iba a estallar. El abdomen lo tenía hecho polvo y la garganta me ardía, junto con los pulmones.
Sudaba y las gotas de agua se resbalaban de mi piel. La fiebre aumentaba y no conseguíamos bajarla.
Me moría.
Era mi tercer día como semivampira y me había negado a probar sangre de ningún lobo, y menos de William, porque moriría por mi culpa y no podría soportarlo durante el resto de mi vida.
Me había unido mucho más a él en esos tres días. Éramos inseparables. Hasta en mis delirios él me acompañaba día y noche.

Por la noche, no podía soportarlo más. No podía fingir que no pasaba nada. No podía seguir reteniendo las ganas de gritar del dolor, así que grité con todas mis fuerzas para desahogarme y hacerle ver a alguien que no quería seguir viviendo y que si me podía matar ya para no seguir sufriendo.
William se acercó mas a mí y grité por segunda vez de un horroroso dolor en el pecho.
"No podemos seguir así Lena. ¡Déjame ayudarte!" Suplicó.
"N...o..." Conseguí articular.
Me negaba rotundamente, pero, sin embargo, ese dichoso dolor, no me dejaba casi respirar.
Grité otra vez, pero esta vez más fuerte.
Era normal que no acudiese nadie a vernos, porque todos estaban fuera, ya sea haciendo turnos de guardia, como cazando.
Grité de puro dolor. Sentí que me desgarraba por dentro.
Entonces, sin previo aviso, me sumí en las tinieblas de la noche eterna.

*


Abrí los párpados poco a poco y me fui acostumbrando a la luz. Me sentía nueva, como si hubiese vuelto a nacer.
Me levanté de la cama y vi que William no estaba. Qué raro. Y lo más raro aún, no tenía ningún dolor y ese era mi cuarto día. Cuando lo pensé detenidamente, me fui corriendo al cuarto de baño a mirarme en el espejo. Seguía siendo igual, salvo que tenía el iris de los ojos morados. ¡¡MORADOS!! ¡¡Oh, no!! ¡William!
Salí corriendo de la habitación y me lo encontré tirado en el suelo.
Empecé a llorar y a abrazarle. ¿Cómo había sido tan tonta? Tendría que haberle dicho que se fuera, que me dejase morir. Ahora estaba muerto y la responsable era yo.
"William, William, quédate conmigo,¡¡ no te vayas!!" Le grité.
Entonces, mientras le abrazaba, me di cuenta de que aún respiraba. ¡Respiraba!
" Te quiero". Fue lo último que dijo, antes de cerrar los ojos y de dejar caer la cabeza sobre mi brazo.
"No, no." Empecé a decir.
Así fue, cuando, por instinto, me enfrasqué en mí misma, y el tiempo se detuvo. Miré a mi alrededor y vi a dos William. Uno yacía inerte en el suelo y el otro era etéreo. Éste último se disponía a marcharse, pero le agarré del brazo a tiempo. Él me miró con desconcierto y sentí que debía besarle para que se quedase junto a mí para siempre. Le besé con delicadeza y le atraje a mí, consiguiendo así que él se introdujese de nuevo en el cuerpo inerte del William real.
Volví en mí y el tiempo siguió su curso normal. Me tambaleé ligeramente y vi la cara pálida de mi novio.
No había funcionado. Mi Don no había funcionado. Le había fallado.
Una lágrima de dolor me resbaló por la mejilla, mientras dirigía la mirada a la pequeña luna que tenía dibujada en el tobillo.
Acto seguido, noté que algo me acariciaba el brazo: era William.
Me miraba con sus ojos azules, tan bonitos como la mar, y respiraba, y desprendía calor, y sonreía, y vivía.
Me tiré encima suya y le recubrí de besos.
"Me has salvado la vida". Me susurró.
"Y tú la mía". Le susurré yo también.


Así, nos fundimos en un beso de amor verdadero, y sentí que nunca nadie jamás nos separaría.

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3. Los Nuevos

Me desperté con fuerte dolor de cabeza. Hubiese jurado que mil búfalos furiosos habían pateado mi cabeza mil y una veces.
Me fui incorporando lentamente, pero por cada centímetro que me movía, una sensación de mareo incrementaba progresivamente. Opté por quedarme inmóvil.
Cuando por fin volví a ser yo, me di cuenta de que estaba en brazos de alguien. ¿Quién sería? No me importó, solo supe que allí no me pasaría nada malo.
Me volví a desmayar.

*

 Fui recuperando la consciencia poco a poco, y me percaté de que seguía en brazos de la misma persona, solo que ahora me tocaba el pelo con delicadeza.
Entonces, como un torbellino, acudieron a mi mente todos los recuerdos. Dereck me miró fijamente, Mike pataleaba, yo lloraba, Erea me mordía y William... William
"No te muevas, o te desmayarás de nuevo". Estaba alterada por todos esos recuerdos. Oh, Dios. ¿Y si era un vampiro? No, no, no.
Empecé a sollozar y alguien me abrazó con ternura. Lloré a lágrima tendida durante algún rato, y entonces fue cuando me di cuenta de que el que me abrazaba era William. ¿ Pero de qué iba?
Se supone que él era el malo de la película. Hizo que mis amigos sufrieran y yo... yo ahora por su culpa era... era... un monstruo. ¡Por su culpa!
Me aparté bruscamente de él y observé a mi alrededor. No estábamos en la escuela, sino en un bosque. Tupidos árboles nos rodeaban y algunos pájaros cantaban alegremente.
A nuestra derecha se situaba un lago. Fui a observarme en él. ¿De qué color se habrían tornado mis ojos? ¿Serían como los de...?
"¡Oh Dios!" Exclamé al verme reflejada en el agua. Mis ojos seguían siendo azules y no había camiado en nada. ¿Cómo era posible? Recuerdo perfectamente que la enana me clavó sus afilados colmillos en el cuello, pero claro, lo que no recuerdo es haber bebido sangre de algún licántropo.
Miré a los ojos de William y a continuación a mi reflejo. Me senté en el suelo y me abracé las rodillas.
Observé el agua cristalina del lagoy, ¡vaya!, qué casualidad, el agua era tan clara como los ojos de William.
Un momento. Sus ojos no eran azules, sino morados. Me acuerdo perfectamente de los ojos que me dejaron encandilada.
Me acerqué a él con la duda pintada en la cara.
Se levantó y me abrazó efusivamente. Yo me sentía cada vez más confusa.
"Menos mal que estás bien, ¡creía que no te ibas a levantar nunca!". Exclamó. Estábamos los dos solos.
"Pero, ¿qué ha pasado? No... no entiendo nada. ¿Cómo es que tienes los ojos azules? ¿Y como es que yo también los tengo así? Y, ¿y los demás?" Mi cabeza era un aunténtoco bullicio de pensamientos.
"Tranquila, no te alteres. A ver, paso a paso. Tú eres ahora mismo un semivampiro, porque todavía no has probado la sangre de licántropo."
"Ni pienso hacerlo. Quiero quedarme como estoy."
"No voy a permitirlo.- Dijo rápidamente.- Podrías morir dentro de tres días."
"No, no y no. Prefiero morir siendo alguien normal a que ser un vampiro".
" Bueno, ya tendremos tiempo de discutir esto. Mike se ha ido y ha decidido seguir su camino, no confía en mí, y no se lo reprocho. No creo que lo volvamos a ver. Dereck se ha ido a cazar por el bosque. Necesita alimentarse."
"¿Y tú? ¿No necesitas alimentarte?"
"¿Yo? No. No soy un vampiro."
Le miré incrédula.
"Fingía serlo para conseguir saber el gran secreto."
"Entonces, ¿qué eres?"
Se oyeron unos ruidos y William se puso en pose defensiva. Luego, sin creer que fuese verdad, una gran pantarera, y digo gran, porque era ENORME, se dejó ver junto a una vampira de mediana estatura, ojos rosas y pelo negro como el carbón. Estábamos rodeados, porque miré hacia el cielo y un gran águila volaba en círculos sobre nosotros.
Me entró el pánico, porque, ¿qué harían un chico y un semivampiro contra un vampiro, una pantera descomunal y un águila igual de grande?
Estábamos perdidos.
Entonces, sin motivo aparente, el águila se lanzó en picado, hacia mí. No me dio tiempo a reaccionar y William, que era de reflejos rápidos, me apartó justo a tiempo. El águila elevó el vuelo y se dispuso a repetir la maniobra. Esta vez, no tendríamos tanta suerte.
"Vale, ya está bien. No se hace enfadar a un Alfa y menos, intentar hacer daño a su chica".
Le iba a rebatir lo de su chica, pero no me dio tiempo, porque vi, con asombro, cómo él se transformaba en un gran lobo de color marrón claro. Me miró y juré que me sonreía.
Al momento, apareció otro lobo de pelaje marrón cobrizo. Ambos tenían una pequeña luna plateada en la pata trasera derecha.
Observé el panorama y parecía que William, se comunicaba con la gran pantera. Vi también, que el vampiro y el otro lobo se dirigían miradas de odio. Creo que eso no iba a acabar bien.
Después de un rato, todo parecía más calmado, menos la chica y el otro lobo. La pantera, se fue transformando progresivamente en una chica de nuestra edad. Era alta, ojos oscuros y delgada. Parecía amable. Luego, William volvió a su forma humana y me miró, para ver cómo había reaccionado. No me asusté ni me sentí mal, al contrario, creo que fue el momento en el cual mi corazón, no podía albergar más amor, porque me quería proteger y eso que creí que jamás encontraría a nadie que de verdad quisiera dar todo por mí. Después de esa reflexión, pasé de los disimulos y fui a abrazarle como jamás había abrazado a nadie. Él me correspondió y le rodeé el cuello.
"Me llamo Sarah, perdonad a mi compañero Jake, es muy impulsivo la mayoría de las veces. Somos Seres, es decir, que podemos transformarnos en animales, pero éstos son el doble de grandes. Jack puede convertirse en los de Aire, y yo en los de Tierra. Mi hermano Gabriel en los de Agua. Ahora mismo, se encuentra en los calabozos de esa escuela. Intentamos rescatarle, pero en vez de a él, nos encontramos con ella. Mmm... Ha sido un buen resumen de todo lo que nos ha pasado."
"Yo soy Pauline. Estaba en los calabozos de la escuela de la tal Erea, por haber descubierto el Gran Secreto, pero luego me rescataron." Dijo con una voz melodiosa la chica morena.
"Yo soy William, macho Alfa del clan de las Lunas. Él es Alex,-señaló al chico, antes convertido en el lobo de pelaje cobrizo.- es de mi manada."
Entonces, todos me miraron a mí.
" Yo soy Lena, -apareció Dereck.- él, él es amigo mío. Es un vampiro, como tú Clary. Le acaban de convertir hace unas horas.-miré a William para ver si era verdad. Asintió.- Yo soy semivampiro. Me mordieron casi a la vez que a él, pero yo no probé la sangre de licántropo."
Sarah tenía una cabaña en el bosque bastante grande, en la que todos cabríamos. Fuimos los cinco, a excepción de Alex, que se tuvo que ir porque no soportaba el herdor a vampiro de Clary.
Caminaba junto a William, y como tenía la camiseta rasgada, se le veían todos y cada uno de sus acentuados músculos. Exclamé a mis adentros: ¡madre mía!
Me fijé también en que tenía una gran línea en cada antebrazo. Le pregunté por ellas.
" Cada vez que se tiene que dar sangre a un semivampiro para que se transforme en uno completo, se hacen cortes por las que fluye la sangre de lobo. La primera se hace en el antebrazo derecho. La segunda, en el izquierdo. La tercera, y la mortal, en el corazón.
Se dice que hay una leyenda en la que un hombre lobo se hizo la tercera raja en el corazón para estar eternamente unido a su amada. Son solo leyendas. Además, si se hace la tercera raja, muere al instante."
Qué de cosas sabía. Además de guapo, también era muy inteligente. El chico ideal...
Me apoyé en su hombro.
"Bienvenidos a la Choza." Dijo Sarah.


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martes, 8 de noviembre de 2011

2.¿Encadenado como los perros?

"No puede ser, tengo que estar soñando..." Me dije a mí misma. ¿Me reía o empezaba a llorar? ¿Pero de qué iban estas dos personas? Reconozco que William me dejó con la boca abierta y que el ser tan guapo le perdona, pero la mujercilla, está como una autentica regadera.
"Vale, y si decís que yo soy un licántropo, cosa que no me trago, ¿cómo es que precisamente estoy en una escuela de VAMPIROS? Hasta yo que soy un tío sé que los vampiros y los lobos se llevan como el culo.
No pude evitar reírme.
Erea clavó sus penetrantes ojos en los de mi compañero Mike y le contestó:
"Sí, es cierto que nos llevamos mal. Llevamos luchando juntos desde tiempos inmemorables y ahora tenemos la oportunidad de dar en su punto débil. Tú."
Mike se quedó atontado y le tuve que golpear para que volviese a la tierra.
"No entiendo..." Dijo.
"Es muy simple Mike Tersaria.-Dijo Erea- ¡Om! Ya sé lo que pasa.-Hizo una pausa.-Tu madre no te lo ha contado. Bueno, pues ya vas siendo mayorcito, ¿no sabes que eres? Eres un licántropo de un linaje arcaico. Eres mucho más que un simple "lobito". Eres el hijo del último Alfa del clan de la Plata y, ahora estás en nuestro territorio, así que te haremos sufrir hasta que te conviertas por primera vez, ¿sabes? La Transformación, que es la primera metamorfosis en un lobo, se realiza en situaciones extremas, por lo que te haremos sufrir extremadante." Erea sonrió." Así tu manada firmará un contrato de rendición a cambio de que te soltemos. Es un plan perfecto, ¿no crees?

¡¡Dios mío!!! Además es una psicópata de mucho cuidado. Estoy empezando a cansarme de esto. Cada vez estoy más convencida de que se trata de una broma.

"Y ahora,-Continuó la mujercilla.- William, sujeta a este "perro" y encadénalo en la pared."
William, con una fuerza impresionantes logró llevarse a Mike, que gritaba y pataleaba para intentar liberarse. Luego le ató a la pared con agilidad y le hizo un corte en el antebrazo. Éste comenzó a sangrar.
Miré a Dereck espantada, ¿qué pasaría con nosotros? Y, como si Erea me hubiese leído la mente dijo:
"Lena, tendrás el privilegio de observar cómo un ser humano se transforma en vampiro." Acto seguido, y casi sin procesar lo ocurrido, la mujer se dirigió a Derck con una rapidez sorprendente y clavó sus largos colmillos en su cuello. Dereck profirió un grito ahogado y agachó la cabeza.
Grité e intenté escaparme, pero William me cogió y me apoyó en su hombro. Cuando me tranquilicé, me agarró de los brazos y me obligó a mirar.
"Ahora, Dereck es un semivampiro. ¿Sabes lo que es eso? Bueno, cuando un vampiro muerde a un ser humano, éste se convierte en un semivampiro. Éste último puede aguantar con vida unos tres días o así. Para que se convierta en un vampiro completo, debe beber sangre de un licántropo, y vaya, qué casualidad, porque tenemos uno aquí al lado.
¿Te cuento otra cosa muy curiosa? ¿Sabías que si un hombre lobo deja que un semivampiro beba de su sangre tres veces, muere? No te preocupes por tu amigo, porque creo que es la primera vez que lo hará.
Hay que tener cuidado, porque si está en forma de lobo, y el semivampiro bebe, éste muere al instante. Vaya, soy una profesora magnífica..."
Cogió a Dereck por los hombros y le obligó a beber de la sangre de Mike. Dereck se estremeció un momento y clavó su penetrante mirada en mí con sus ojos marrones. Al momento, éstos se tornaron de un color rojo fuerte.
"Cuando una vampiro bebe sangre por primera vez, sus ojos se tornan de otro color. Su color verdadero y el rojo originan este último." Me susurró William al oído.
" Así que... tú los tenías azules, como yo..." Le dije.
"Sí."
Erea terminó con Dereck y  le dejó caer al suelo. Luego me miró a mí fijamente. Me estremecí e intenté liberarme de los fuertes brazos de William.
"¡¡No!!" Grité. Empecé a llorar e intentar que Erea no alcanzase mi cuello por nada del mundo.
" Está bien. - Dijo- No lo haré.-Me sentí aliviada. No iba a pasarme nada.- Lo hará William."
¿Qué? ¡No!
¡Él precisamente no!
Me giró, de tal forma que lo viese de frente y, de repente, todo el miedo y la furia desaparecieron de golpe. Si tenía que hacer algo, que lo hiciese ya.
"No puedo..." Bajó la cabeza y me soltó.
"¡Pero qué haces estúpido! ¡Está bien, lo haré yo!" Entonces, me miró de frente y hundió sus colmillos en mi cuello.
No fue una sensación dolorosa, al contrario, fue agradable y sutil.
Al momento, todo se desvaneció a mi alrededor...


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